26 marzo, 2007

Meme: ¿Qué acontecimiento me marcó de pequeño?

No, no hubo rapto alguno. Es que he estado un pelín ocupado con un asuntillo médico pero ya estoy aquí. Pues bien tengo pendientes dos memes uno de Maya y otro de Daniel. Empezaré por orden cronológico, es decir, por el de mi amiga Maya.

Pues bien lo cierto es que no es un meme muy fácil que digamos, con lo olvidadizo que soy yo, pero voy a ver que anécdotas recuerdo que me marcaron. Aunque debo advertiros que sólo haré referencia a las que me marcaron por su positividad, la alegres, porque las chungas a parte de ser muy personales son tristes y no merecen la pena recordárlas jeje.

El pulpo
Una de las primeras cosas es mi aficción por el pulpo. Antes debo deciros que como bien dice mi padre soy un tripero, jaja, me gusta comer, ¿que le vamos a hacer? Pues como gaditano que soy pero de una familia gallega, recuerdo que veraneábamos en Ferrol, ciudad singular dónde las haya que seguramente muchos conocereís o sereís de alli incluso. Pues recuerdo que íbamos a la playa de Ares, y mi abuelo un oficial de la marina imagino que ya retirado o apunto de hacerlo, me cogía de la mano y nos íbamos sólos al primer chiringuito del paseo. Entonces nos sentábamos y mi abuelo decía:

_ Camarero traígale a este niño una tapa de pulpo.

_ ¿Pero no le picará? Le puede sentar mal con el pimentón ¿no?_ Dudó el hostelero, al ver mi corta edad (unos 3 años).


Mi abuelo sonrió y le dijo que no se preocupara. Y es que servidor tenía un vicio hoy confensable, era y soy adicto al pulpo. Con tres años que tenía pinchaba el pulpo, cual picador, y tras saborearlo y tragarlo, jeje, sacaba la lengua me la rascaba a causa del picor y volvía a repetir la operación hasta acabar con el plato. Claro era un espectáculo verme comer pulpo, y no era usual que a un niño de 2 o 3 años comiese un plato tan picante. Mi vicio era tan curioso que mi madre, ya en casa, un día preparó pulpo y pensando que yo lo pasaba mal comiendo algo picante, dividió el plato en dos partes: una picante por causa del pimentón y la otra sin el mismo. Me advirtió que comiese de la parte que no picaba. Pero lo gracioso fue que una vez lo probé, le dije a mi madre que no me gustaba y ataqué directamente a la parte picante, a practicar mi ritual: ingesta del mismo y consecuente rascada de lengua tras el picor. Me picaba sí, pero sin pimentón nunca fue lo mismo. Desde entonces en mi familia, de más de 40 primos (sólo por parte materna) es conocida mi aficción por este cefalopodo, adicción que a día de hoy no he sido capaz de superar...

Cine para todos... menos para mí.
Algo que nunca pude superar fueron mis traumas cinefobos. El primero ocurrió con una película que me dejó tocado, yo creo que hasta día de hoy. ¿La peli? Sí, hombre sí: En Busca del Valle encantado. Yo no recuerdo haberlo pasado tan mal como con la muerte de la madre de Piecitos, el pequeño diplodocus... Recuerdo que estuve pegado a las faldas de mi madre durante no menos de tres días, y sin ton, ni son me daba la llorera implorando porque no se muriese mi santa madre...

Después hubo otra película que me daba auténtico pavor: E.T. Por favor todavía cuando la veo me sigue dando repelus ver a ese bicho. A mi siempre me discuten que como puedo odiarle, si el personaje es muy lindo y tierno... ¡Los cojones de lindo! Por favor, es un extraterrestre asqueroso, repugnante, y feo, muy feo, horrible.

Otras películas que me inspiraban miedo o pena y que tampoco me dignaba a verlas eran: Dumbo (cuándo visita a su madre encarcelada y lo mece en su trompa), los Criters (sin comentarios).

Lo gracioso de estas fobias, era que cuando estaba en casa y mi madre me preguntaba que película quería ver era un verdadero show...

¿Dumbo? No que lloro.... ¿E.T.? no que me da miedo..... ¿piecitos? esa no que me da pena, así con una veintena de ellas hasta que mi madre me mandaba a freír espárragos, jeje, ahora sigo siendo un indeciso XD

Sólamente hubo una película, que recuerdo con un cariño inperturbable y que sigo sonriendo cuando la veo: Charlie Brown (más conocido como Carlitos) y Snoopy. Me gustaban todas. Aún recuerdo algunos títulos, como: Un niño llamado Charlie Brown; Buen viaje Carlitos... Dice mi madre que cuando tenía a penas 8 meses, mientras ella hacía las labores de la casa me sentaba en mi sillita frente a la película de Carlitos y me partía de la risa. Me sentía identificado con ese chico, hoy también.

La piscina
Recuerdo una cosa que realmente sí que me marco la vida y tanto que me marco, que casi la pierdo. En fin, tendría yo unos 3 años, 4 a los sumo y me encontraba nadando con flotador, tipo donut, en la piscina de una urbanización en La Barrosa (Chiclana) y de buenas me escurrí hacia abajo, y por supuesto no sabía nadar, así que aún recuerdo la angustia de como me iba sumergiendo hacia el fondo y esa sensación de ahogo... Cuando derrepente algo me saca del agua, fue mi padre que ante los gritos de mis hermanas se tiró, cual Mitch Bukana, a salvarme... Recuerdo que no me separe de él en toda la tarde, sin duda debí de sentirme agradecido, jeje.

En fin podría estar durante horas contandoos anecdotas de mi infancia, porque como la de todos está repleta de ellas, pero bueno yo creo que con estás tres os haceís una idea de que me lo pasaba bien, soy una persona muy familiar así que tambien me quedo con aquellas comidas y salidas al campo con tropecientosmil primos, eso jamás lo podré olvidar...






Por cierto, le paso el meme a Persio y al Asomado.